Más Allá de un Diagnóstico
Estaban a mi alrededor, pero yo no los veía. Sí, hablo de la población con discapacidad.
Yo crecí en un ambiente donde había personas con discapacidad a mi alrededor, pero ni tan siquiera me daba cuenta de que estaban ahí.
No fue hasta que comencé a trabajar con esta población que el Señor abrió mis ojos para verles y preguntarme: ¿acaso el Señor, en su Palabra, menciona el tema de la discapacidad? De ser así, ¿qué rol juega la iglesia en todo esto?.
Si te has hecho la misma pregunta o si ahora que me lees estás cayendo en cuenta sobre esta realidad, tengo algo que decirte:
La Palabra de Dios no hace silencio ante el tema de la discapacidad.
Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento revelan la verdad sobre esta población referente a su valor, nuestra responsabilidad para con ellos, la manera cómo Jesús se acercó a ellos y la bendición de que ejerzan sus dones y talentos dentro del contexto de la iglesia local.
Para poder hacer un acercamiento que dignifique a la persona con discapacidad es necesario que nos pongamos los lentes del Evangelio. Este es el marco de referencia que nos permite verlos conforme a la Verdad.
Permíteme compartir contigo tres verdades fundamentales que servirán de base para moldear nuestra perspectiva sobre esta población basada en la verdad de Dios:
- Dios los creó.
- No solo los creó, sino que los creó a Su imagen. Por tanto, Su valor es intrínseco. Es
decir, no depende de su diagnóstico y/o capacidad. - Su mayor necesidad, igual que nosotros, es Cristo.
Espero abundar sobre estas tres verdades en futuros escritos para que juntos podamos conocer, apreciar e integrar a la población con discapacidad en nuestras vidas y en el cuerpo de Cristo.
¡Acompáñame!
